jueves, 10 de julio de 2008

Equilibrium


El Escuchar es un arte como lo había mencionado en el último artículo anterior. Pero lo más importante de este arte es que aprendemos a escuchar nuestro mundo interior, aunque no lo crean, el más olvidado. Olvidado porque siempre estamos rodeados de ruidos que nos impiden escuchar dentro, es decir, ruidos como estar rodeados de amigos, escuchar música, ver televisión, y otras actividades como el estudiar, nos impiden escucharnos. Es necesario en algún momento hacer un alto y revisar nuestro oscuro mundo; oscuro no por ser malos, lo oscuro viene por lo poco conocidos que somos para nosotros mismos.

También puedo decir que existe un gran temor al silencio, porque es a partir de este silencio donde nos quedamos con nosotros mismos, no hay nada que nos interrumpa. Observar como va nuestras vida y los problemas que nos rodean, los sentimientos que nos envuelven y no queremos recordar que se encuentran allí esperando el momento para presentarse y dejarlos ser.

Es así como llego a una de las películas poco conocidos pero que hago alguna mención en mi artículo anterior. Me refiero a la película EQUILIBRIUM[1] de Kurt Wimmer . Esta película tiene un toque extraordinario en relación a la continua posición entre razón y sentimiento, oposición que se nos presenta en la vida cotidiano de muchas maneras. Como por ejemplo cuando nos dicen o hemos escuchado la expresión “eso es lo que tú sientes”, pero no es verdad, minimizando al sentimiento, dejándolo de lado y sin darle importancia, es como decirle a alguien olvida tus sentimientos parte esencial del ser humano.



Por otro lado, en la película se nos da a conocer el privilegio de la razón por encima del sentir porque al sentir se le ha neutralizado. Se ha neutralizado al sentir porque es el causante de muchos de nuestros males: culpable del odio, de las guerras, del sentirse mal; “eso es lo que tú sientes”. Para ello se crea un medicamento que permite bloquear los sentimientos; se quita de toda experiencia humana cualquier objeto que llame a sentir, es decir, se quita de la vida humana la música, las pinturas, los objetos con formas llamativas, los animales, el color en las vestimentas; se impide ver el cielo, con ello el amanecer, el atardecer y la noche son experiencias que los nuevos humanos tiene que evitar y para ello las personas regresan temprano a sus casas y las lunas de las casas están bloqueadas con un material que sólo permite la entrada de la luz solar; por último, se crea un ejército los clérigos Grammaton que ayude a encontrar a aquellas personas que no se inyectan el medicamento y que por tanto están sintiendo. Estás personas rebeldes son encarceladas, juzgadas y si se les encuentran culpables se les condena a la pena de muerte.

En cuanto a las relaciones humanas, se puede observar en la película que las personas actúan como si no tuviesen sentimientos, es decir, la gente no se mira, no hay expresiones de cariño y la pregunta recurrente “¿qué estás haciendo?” para conocer algún comportamiento extraño o que pueda ser parecido al sentir.

Pero la curiosidad del ser humano, su capacidad para escuchar más allá es lo que le lleva a uno de los clérigos a dejar de tomar el medicamento y a experimentar con sus manos y sus oídos el sentir. La explosión del sentimiento ocurre como en un nacimiento al escuchar la Novena Sinfonía de Bethoveen[2].

Finalmente, aunque a los seres humanos se les quiera minorizar sus sentimientos, tendrán que utilizar una droga como en la película para lograrlo y convertirlos así en robots pero aún así será difícil terminar con la curiosidad humana, la que llevaría a muchos seres humanos a no optar por la droga sino en su libertad de pensar y optar que radica en la razón y la cual nos libera de cualquier yugo opresor.
[1] http://es.wikipedia.org/wiki/Equilibrium
[2] http://www.youtube.com/watch?v=O2AEaQJuKDY&feature=related

sábado, 5 de julio de 2008

EL ARTE DE ESCUCHAR




Podríamos aprender mucho si estuviéramos atentos de lo que vemos, leemos y escuchamos. En realidad, estas tres palabras la voy a reducir a una de las tres, escuchar.

Creo que esta palabra encierra mucho en sí misma y puedo decir mucho más si ampliamos sus horizontes. A lo que me refiero que escuchar no sólo lo voy a aplicar a lo auditivo, es decir, cuando permanecemos atentos a la clase de un profesor para comprender el mensaje que nos quiere transmitir sino que también para escuchar utilizamos la mirada puesto que con ella vemos las expresiones o gestos que utiliza el profesor. Por ello, no sólo aplico el escuchar a lo auditivo sino también a lo visual.

Continuando con la profundización de la palabra escuchar, también podemos decir que escuchamos de otra manera, desde el corazón y es allí donde radica lo esencial, es decir, allí se encuentra la razón por la cual vemos y oímos, escuchamos no sólo para saber sino también para movernos interiormente. Si lo hiciéramos sólo para tener y mantener un mero conocimiento para qué nos serviría. Sólo nos serviría para nuestra labor profesional o para vivir como robots viviendo para no equivocarnos sin darle un sentido humano a la vida.

Algunos piensan que sólo por hecho de no equivocarse ya han encontrado la felicidad, pero ¿no equivocarse es sinónimo de felicidad? Si pensamos que somos jueces y tenemos juzgar a un hombre que ha tomado un hospital y mantenido recluidos a médicos dentro de la sala de emergencia. Si no queremos ir en contra de la ley y por ende no queremos transmitir error, es decir no queremos equivocarnos, entonces lo encerramos por haber mantenido prisioneras a un grupo de personas. Ha violado la libertad de otras personas y necesita ser castigada para que otras no hagan lo mismo.

Aunque es una situación muy delicada y riesgosa no se puede determinar sólo porque la regla nos lo dice. Hemos dado un veredicto pero no hemos escuchado la razón por la cual este hombre mantuvo personas cautivas en un hospital; hemos aplicado la regla pero sin tomar en cuenta la razón interna que lo movió a tomar tal decisión.

La historia seguro que ya les es conocida. Se trata de la película John Q, en donde se narra la historia de una familia afroamericana, donde uno de sus miembros, el hijo, tiene una insuficiencia cardiaca. El padre tiene que recaudar una gran cantidad de dinero para la operación que le deben realizar a su hijo porque su seguro no le cubre todos los gastos. El niño necesitaba urgentemente la operación pero se le iba a poner en una lista de espera. Ante su situación económica y la pasividad de los médicos del hospital el padre entra en desesperación. Es así como llegamos a las injusticias que se nos ponen en frente por la indiferencia y la ausencia en la escucha. Sí, sabemos que el niño está enfermo y que puede morir en cualquier momento pero eso no importa tiene que estar en la lista de espera al igual que lo han estado los otros. ¿Podemos condenar a un padre que ha dado la vida por su hijo? Ha puesto en riesgo su propia seguridad sólo para dar vida a su único hijo, no es el único padre en la historia que ha hecho ni el último que lo haría.

Escuchar es muy importante y necesario para nuestra convivencia y para dar sentido a nuestra vida y la de los otros. Es nuestra escucha la que hace posible el conocer a los otros. Sin esta escucha nuestra vida estaría llena de prejuicios[1], con pretensiones de creer saberlo todo. Es nuestro saber erróneo el que nos lleva a realizar juicios falsos y equivocados.

Por lo tanto, escuchar no sólo desde nuestros sentidos exteriores sino que estos a su vez sean una ayuda para nuestro interior, para poder discernir y reflexionar, para poder conocer al otro y comprenderlo. Para ello, es importante que tengamos en cuenta que todo lo que nos rodea comunica ago, quiere transmitir algo y somos nosotros los intérpretes de ese algo que se quiere comunicar.

Finalmente, el saber es vital para nuestra sociedad puesto que escuchar no es habitual hacerlo, nos cuesta mucho y casi siempre están primero nuestros prejuicios que nuestro deseo de conocer al otro. ¿Podremos algún día escucharnos?
[1] Desde su acepción negativa. Tomado del diccionario de la Real academia Española prejuicio significa, en una de sus acepciones, opinión previa y tenaz, por lo general desfavorable, acerca de algo que se conoce mal.

jueves, 3 de julio de 2008

¿LA MENTIRA NO AFECTA?


Según el diccionario de la Real Academia Española mentira es una palabra equívoca que en una de sus acepciones significa expresión o manifestación contraria a lo que se sabe, se cree o se piensa.

Ante esta definición se puede decir que no existe persona alguna en el mundo que en algún momento de su vida haya dicho alguna manera, ya sea contando alguna historia o afirmando o negando algo. Por ello, creo que la mentira nos conduce hacia algo bueno o malo, dependiendo de la situación en la que nos encontremos en un determinado momento. Por ejemplo, cuando vas a ser víctima de un asalto y te piden tu celular, algunas personas pueden decir que no lo tienen aunque sí lo tengan consigo. Esto no lo hacen con la intención de ocultar la verdad malintencionadamente sino todo lo contrario no dicen donde está su celular para no ser víctimas de un robo.

Cuando la verdad es ocultada para favorecerse uno mismo o favorecer a otro porque van a ser víctimas del egoísmo de una o varias persona no hay problema. El problema se presenta cuando se oculta la verdad para favorecerse uno mismo, es decir, buscando su propia satisfacción o su provecho. Es allí, cuando la mentira se concibe como contraria a la verdad; verdad que es necesaria para alcanzar el bien común.

La mentira, se puede decir a partir de la comprensión anterior, que es la fuente del exceso de amor a sí mismo, puesto que estamos ocultando algo en beneficio propio y en detrimento de otro. Además, con la mentira se puede llegar a ver todo perfecto para sí, pues estamos obteniendo falsos logros. Esto hasta un determinado momento puesto que cuando las mentiras son descubiertas, es decir, cuando se pone en conocimiento que se está ocultando o se ha ocultado la verdad no sólo uno pierde credibilidad sino que se pone al descubierto nuestro deseo de vivir en la verdad en busca del bien común.

Se puede determinar a partir de lo último que es la persona la que determina ser concebida de esa manera y por ende la mentira es el resultado de una decisión propia. En otras palabras, soy yo quien decido si opto por el camino de la mentira y me quedo en ese camino. Pero al decidir quedarme en él no tomo en cuenta las consecuencias que esta puede traer para mi vida, es decir cuáles son los efectos que trae consigo.

Si nos ponemos como ejemplo un robo, yo soy testigo de un robo y además conozco a la persona que ha cometido el delito y a la víctima. Si yo permanezco en silencio me convertiría en cómplice y en depositario de la mentira puesto que estaría ocultando la verdad, algo que yo sé pero prefiero no decir nada, no meterme por miedo a las represalias que se puedan tomar para con uno.

Es cierto podremos encubrir en esta fachada tan sonada en nuestra sociedad: “puede tomar represalias conmigo”. Pero no nos hemos puesto a pensar que si bien es cierto la víctima no ha sido uno pero la próxima podría ser una persona muy cercana a nosotros o uno mismo. Por otro lado, si deseamos vivir en la justicia y en la verdad será necesario desocultar las sombras poniendo luz en ellas, es decir, no permitiendo que el miedo nos domine evitando que vivamos en la verdad. Siempre estamos echando la culpa al estado o a la policía con respecto a la seguridad ciudadana pero no caemos en la cuenta que somos los que dificultamos su trabajo y que el problema sea más agudo.

También podemos hacer una reflexión con respecto a la infidelidad. Cuando uno se convierte en infiel no es porque uno ha querido ser infiel sino que uno no ha querido pensar en ello. Cuando en una relación de pareja una de las partes comienza a ocultar acciones, decisiones, impresiones con respecto a otra es un paso para llegara a la infidelidad. La infidelidad es obra de la mentira puesto que es un acto oculto que se puede iniciar con una verdad a medias. Además, cuando uno es infiel no lo es de la noche a la mañana sino que siempre ha mantenido esa posibilidad, puesto que si uno no lo desearía no llegaría a ser infiel. Para llegar a un acto de infidelidad, se necesita mucho tiempo no se produce de un momento a otro. En otras palabras, podemos decir que se es un mentiroso en potencia.

En un determinado momento la mentira puede aparecer como poco ofensiva puesto que se cree que se puede mantener oculta, pero si somos seres normales nuestros remordimientos nos los mantendrían vivos a cada instante.

Pero, qué sucede cuando la mentira deja de serlo, qué es lo que sentimos, en qué pensamos. Lo que puedo decir es que parece que el mundo y todo deja de existir puesto que he sido descubierto. La vergüenza en es lo que le invade a uno y ya no sabe que hacer ni que decir. Esto normalmente les sucede a las personas que son reacias a mentir, pero a las personas que están habituadas a vivir de esa manera no tienen esta reacción; son estas personas en las que menos deberíamos confiar puesto que ellos nos arrastran con sus mentiras. Además, no podríamos determinar cuando es verdad lo que dice o cuando es mentira.

Por último, se puede determinar que la mentira o mejor dicho los mentirosos son los que no permiten que nuestras familias crezcan en la verdad y que nuestra sociedad continúe nutriéndose de la justicia. Ante este problema ¿Qué podemos hacer? ¿Qué podría ayudarnos a vivir mejor en nuestras familias y nuestra sociedad?