
El Escuchar es un arte como lo había mencionado en el último artículo anterior. Pero lo más importante de este arte es que aprendemos a escuchar nuestro mundo interior, aunque no lo crean, el más olvidado. Olvidado porque siempre estamos rodeados de ruidos que nos impiden escuchar dentro, es decir, ruidos como estar rodeados de amigos, escuchar música, ver televisión, y otras actividades como el estudiar, nos impiden escucharnos. Es necesario en algún momento hacer un alto y revisar nuestro oscuro mundo; oscuro no por ser malos, lo oscuro viene por lo poco conocidos que somos para nosotros mismos.
También puedo decir que existe un gran temor al silencio, porque es a partir de este silencio donde nos quedamos con nosotros mismos, no hay nada que nos interrumpa. Observar como va nuestras vida y los problemas que nos rodean, los sentimientos que nos envuelven y no queremos recordar que se encuentran allí esperando el momento para presentarse y dejarlos ser.
Es así como llego a una de las películas poco conocidos pero que hago alguna mención en mi artículo anterior. Me refiero a la película EQUILIBRIUM[1] de Kurt Wimmer . Esta película tiene un toque extraordinario en relación a la continua posición entre razón y sentimiento, oposición que se nos presenta en la vida cotidiano de muchas maneras. Como por ejemplo cuando nos dicen o hemos escuchado la expresión “eso es lo que tú sientes”, pero no es verdad, minimizando al sentimiento, dejándolo de lado y sin darle importancia, es como decirle a alguien olvida tus sentimientos parte esencial del ser humano.
Por otro lado, en la película se nos da a conocer el privilegio de la razón por encima del sentir porque al sentir se le ha neutralizado. Se ha neutralizado al sentir porque es el causante de muchos de nuestros males: culpable del odio, de las guerras, del sentirse mal; “eso es lo que tú sientes”. Para ello se crea un medicamento que permite bloquear los sentimientos; se quita de toda experiencia humana cualquier objeto que llame a sentir, es decir, se quita de la vida humana la música, las pinturas, los objetos con formas llamativas, los animales, el color en las vestimentas; se impide ver el cielo, con ello el amanecer, el atardecer y la noche son experiencias que los nuevos humanos tiene que evitar y para ello las personas regresan temprano a sus casas y las lunas de las casas están bloqueadas con un material que sólo permite la entrada de la luz solar; por último, se crea un ejército los clérigos Grammaton que ayude a encontrar a aquellas personas que no se inyectan el medicamento y que por tanto están sintiendo. Estás personas rebeldes son encarceladas, juzgadas y si se les encuentran culpables se les condena a la pena de muerte.
En cuanto a las relaciones humanas, se puede observar en la película que las personas actúan como si no tuviesen sentimientos, es decir, la gente no se mira, no hay expresiones de cariño y la pregunta recurrente “¿qué estás haciendo?” para conocer algún comportamiento extraño o que pueda ser parecido al sentir.
Pero la curiosidad del ser humano, su capacidad para escuchar más allá es lo que le lleva a uno de los clérigos a dejar de tomar el medicamento y a experimentar con sus manos y sus oídos el sentir. La explosión del sentimiento ocurre como en un nacimiento al escuchar la Novena Sinfonía de Bethoveen[2].
Finalmente, aunque a los seres humanos se les quiera minorizar sus sentimientos, tendrán que utilizar una droga como en la película para lograrlo y convertirlos así en robots pero aún así será difícil terminar con la curiosidad humana, la que llevaría a muchos seres humanos a no optar por la droga sino en su libertad de pensar y optar que radica en la razón y la cual nos libera de cualquier yugo opresor.
[1] http://es.wikipedia.org/wiki/Equilibrium
[2] http://www.youtube.com/watch?v=O2AEaQJuKDY&feature=related


